Los glaciares son enormes masas de hielo que se forman cuando la nieve se acumula durante muchos años en zonas muy frías, generalmente en las altas montañas o en regiones polares. Con el tiempo, esa nieve se compacta, se vuelve hielo y comienza a moverse lentamente cuesta abajo por efecto de la gravedad.
Aunque parecen inmóviles, en realidad los glaciares fluyen como si fueran ríos muy lentos de hielo. En ese movimiento erosionan el terreno, transportan rocas y modelan el paisaje. Cuando el hielo se derrite, libera agua que alimenta ríos, lagos y napas subterráneas.
Los glaciares cumplen un papel crucial: almacenan grandes reservas de agua dulce. Se calcula que el hielo glaciar contiene cerca del 70 % del agua dulce del planeta, y su deshielo alimenta ríos que sostienen a millones de personas y ecosistemas enteros.
Tipos de glaciares y sus características
Los glaciares pueden clasificarse de distintas maneras, pero los más comunes en las montañas son los siguientes:
1. Glaciares de valle
Son los más conocidos en cordilleras como los Andes. Sus principales características; se forman en las partes altas de las montañas. Fluyen por valles estrechos, como un río de hielo. Su parte final se llama frente glaciar, donde el hielo comienza a derretirse o desprenderse. Su movimiento arrastra rocas y sedimentos que luego quedan acumulados formando morrenas. Estos glaciares han modelado muchos valles en forma de “U” característicos de las cordilleras.
2. Glaciares de montaña o de circo
Se ubican en depresiones semicirculares cerca de las cumbres. Características; Son más pequeños que los glaciares de valle. Generalmente permanecen cerca de la cumbre. Su forma se adapta a cuencas naturales de la montaña llamadas circos glaciares.
3. Campos de hielo o capas de hielo
Son extensiones gigantescas de hielo que cubren grandes áreas. Características; no siguen un valle específico. Pueden cubrir cientos o miles de kilómetros cuadrados. Desde ellos nacen muchos glaciares más pequeños. Un ejemplo en Sudamérica es el Campo de Hielo Patagónico Sur, uno de los mayores reservorios de hielo del hemisferio sur fuera de la Antártida.
4. Glaciares tropicales
Se encuentran en zonas cercanas al ecuador, pero en montañas muy altas. Un ejemplo es el Glaciar Quelccaya, considerado el glaciar tropical más grande del mundo. Su hielo supera los 200 m de espesor y cubre decenas de kilómetros cuadrados.
Riesgos actuales para los glaciares
Hoy los glaciares enfrentan una situación crítica en casi todo el planeta.
1. Cambio climático
El aumento de temperatura provoca que el hielo se derrita más rápido de lo que se forma. En promedio, los glaciares del mundo pierden miles de millones de toneladas de hielo cada año.
2. Disminución de nieve
En muchos lugares cae menos nieve en invierno, lo que reduce la “recarga” del glaciar.
3. Actividades humanas
En algunas zonas, la minería, la contaminación o la construcción en alta montaña afectan directamente a estos ecosistemas.
4. Riesgos asociados al retroceso
Cuando un glaciar retrocede puede provocar; aluviones o avalanchas, formación de lagunas inestables y disminución del agua disponible para ciudades y agricultura. En Sudamérica esto es especialmente preocupante porque muchas regiones dependen del agua que liberan los glaciares durante el verano.
Principales glaciares de la zona central de Chile
La zona central de Chile tiene menos hielo que la Patagonia, pero los glaciares allí son vitales para el suministro de agua, especialmente para regiones densamente pobladas. Entre los más importantes se encuentran:
Glaciar La Paloma. Ubicado a unos 30 km al noreste de Santiago, en la cordillera cercana al valle de Yerba Loca. Sus principales características son; altitud cercana a los 4.900 m. Es uno de los glaciares más grandes de los Andes centrales. Antiguamente ocupaba una superficie mucho mayor, pero hoy está retraído hacia las cumbres debido al clima más seco de la zona central. Este glaciar alimenta parte de las cuencas que abastecen de agua a Santiago.
Glaciar Tapado. Ubicado en la alta cordillera de la región de Coquimbo. Sus principales características son: se encuentra entre aproximadamente 4.500 y 5.500 metros de altitud. Sus deshielos alimentan la cuenca del río Elqui. Entre 1955 y 2002 perdió cerca del 67 % de su superficie original, lo que muestra la intensidad del retroceso glaciar en los Andes centrales.
Además de estos, en la zona central existen numerosos glaciares menores en las cuencas de los ríos: Maipo, Aconcagua, Tinguiririca y Teno. Todos ellos cumplen un papel clave en el abastecimiento de agua para ciudades, agricultura y generación hidroeléctrica.
El glaciar del complejo volcánico Planchón-Peteroa
Uno de los glaciares más interesantes —y preocupantes— de la zona central se encuentra en el Complejo volcánico Planchón‑Peteroa, en la frontera entre Chile y Argentina. Este complejo volcánico se ubica aproximadamente 70 km al este de Curicó, en plena cordillera de los Andes. En las laderas de este complejo existen varios glaciares de montaña, que cubren sectores cercanos a los cráteres volcánicos. Estos glaciares; se forman a gran altitud, están fragmentados en pequeños cuerpos de hielo y están directamente expuestos al sol y a la actividad volcánica. Por esa razón suelen ser especialmente vulnerables al calentamiento climático.

Retroceso acelerado
Las observaciones de las últimas décadas muestran que estos glaciares han experimentado un fuerte retroceso, perdiendo superficie y espesor. Las causas principales son; aumento de temperatura, menor acumulación de nieve y condiciones más secas en los Andes centrales. Este retroceso es visible porque; aparecen rocas que antes estaban cubiertas por hielo, se forman pequeñas lagunas de deshielo y las lenguas glaciares se acortan año tras año. El problema más importante es que estos glaciares alimentan varias cuencas hidrográficas. En el lado chileno, el deshielo de los glaciares del Planchón-Peteroa contribuye a los ríos Claro y Teno especialmente. Estos cursos de agua nacen en la cordillera y luego abastecen agricultura, consumo humano y ecosistemas del valle central del Maule. Si los glaciares desaparecen o se reducen demasiado, los ríos podrían; llevar menos agua en verano, volverse más irregulares y con ello; afectar el riego agrícola en el valle central.
Una advertencia desde las montañas
Los glaciares funcionan como reservorios naturales de agua: almacenan nieve durante el invierno y liberan lentamente el agua durante el verano. Cuando desaparecen, ese equilibrio se rompe. Primero puede haber más agua por el deshielo acelerado, pero luego los ríos disminuyen. Por eso, el retroceso de glaciares como los del Planchón-Peteroa es una señal importante sobre los cambios que están ocurriendo en la cordillera de los Andes y sobre los desafíos que enfrentará el abastecimiento de agua en las próximas décadas.

