Los insectos de Chile y su importante labor ambiental
Los insectos de Chile y su importante labor ambiental

Los insectos de Chile y su importante labor ambiental

Libélula Gigante (Phenes Raptor). ©Erland Refling Nielsen

Chile posee una enorme diversidad de insectos, muchos de ellos únicos en el mundo gracias al aislamiento geográfico del país y a la variedad de sus ecosistemas. Los bosques, quebradas, humedales y montañas chilenas albergan miles de especies, siendo los coleópteros o escarabajos el grupo más abundante y diverso. La fauna de insectos chilena destaca no solo por su cantidad, sino también por el alto nivel de endemismo, es decir, por la existencia de especies que viven únicamente en este territorio. 

Entre las especies más conocidas y llamativas se encuentran distintos escarabajos nativos de formas sorprendentes y colores metálicos. Uno de ellos es el peorro, Ceroglossus chilensis, un gran escarabajo de tonos verdes, azules y rojizos iridiscentes que habita principalmente en los bosques del centro sur de Chile. También destacan los llamados “cabritos” o “caballitos”, escarabajos robustos de grandes mandíbulas y largas patas que viven asociados a árboles nativos y frutales. Algunos poseen formas tan extrañas que parecen criaturas prehistóricas. Otro insecto muy llamativo es la mantis Coptopteryx gayi, que gracias a su forma y color verde se camufla entre hojas y ramas. Las mariposas, libélulas y chinitas nativas también forman parte importante de esta riqueza biológica. 

En el Maule, incluyendo la Provincia de Curicó donde conviven zonas agrícolas, cerros, bosques esclerófilos y sectores de bosque nativo caducifolio, existe una gran variedad de insectos asociados tanto a ambientes silvestres como rurales. Allí son frecuentes escarabajos xilófagos, abejas nativas, mariposas y distintos tipos de polinizadores fundamentales para la agricultura y el equilibrio ecológico. Uno de los insectos más conocidos y temidos en la cultura popular de la zona es la llamada “madre de la culebra”. Aunque muchas personas creen que se trata de un animal peligroso o incluso venenoso, en realidad corresponde a la larva de ciertos coleópteros de cuerpo alargado y segmentado, asociados a ambientes húmedos y madera en descomposición.

La madre de la culebra posee un ciclo de vida muy interesante. Primero nace desde un huevo depositado en el suelo o bajo troncos húmedos. Luego pasa a una etapa larvaria larga y activa, que es justamente la forma que la mayoría de las personas conoce. En esta fase puede pasar casi tres años alimentándose de restos orgánicos o materia vegetal en descomposición al interior de árboles podridos o muertos. Más adelante forma una pupa, permaneciendo inmóvil mientras ocurre la transformación interna. Finalmente emerge el insecto adulto, muchas veces un escarabajo nocturno. Este proceso corresponde a una metamorfosis completa, una característica común en numerosos insectos chilenos. 

Madre de las Culebras. | Foto: J-. Rebolledo

Los insectos cumplen funciones esenciales para la vida humana y para la naturaleza. Muchos polinizan plantas y cultivos, otros descomponen materia orgánica y ayudan a formar suelo fértil, mientras algunos sirven de alimento para aves, anfibios y mamíferos. También existen especies depredadoras que controlan naturalmente plagas agrícolas. Sin insectos, los ecosistemas colapsarían rápidamente. 

Sin embargo, hoy enfrentan numerosas amenazas. La destrucción del bosque nativo, el uso excesivo de pesticidas, los incendios forestales, la contaminación, el cambio climático y la expansión urbana han reducido drásticamente muchos hábitats. A esto se suma la introducción de especies exóticas que compiten con los insectos nativos o alteran los ecosistemas. Varias especies chilenas presentan actualmente problemas de conservación debido a estas causas. 

Chinita Nativa. | Foto: Apícola del Alba

Una vida humana más compatible con los insectos requiere cambios sencillos pero importantes. Reducir el uso de pesticidas y preferir métodos naturales de control ayuda a proteger polinizadores y especies beneficiosas. Mantener árboles nativos, flores y pequeños espacios verdes favorece la presencia de abejas, mariposas y escarabajos. También es importante evitar destruir troncos caídos y hojarasca en zonas naturales, ya que muchos insectos viven y se reproducen allí. La educación ambiental y el conocimiento sobre estas especies permiten superar miedos y comprender que la mayoría de los insectos no representan un peligro para las personas. Al contrario, son parte fundamental de la biodiversidad y del equilibrio natural que sostiene la vida en Chile.

Para mayor información se recomienda buscar la guía en PDF:

  • Briones, R., Gárate Flores, F., & Jerez, V. (2012). Insectos de Chile: nativos, introducidos y con problemas de conservación. Guía de campo. Corporación Chilena de la Madera (CORMA).