
Laguna de las Ánimas, el premio escondido del Radal Siete Tazas
Un sendero exigente entre bosque y roca termina en una laguna de aguas quietas. La sensación al llegar no se compara con nada.
Hay caminatas que se recuerdan por el destino y otras por el camino. La de Laguna de las Ánimas se recuerda por ambas cosas: un sendero que pone a prueba las piernas y una recompensa que aparece de golpe, quieta y silenciosa, entre cerros.
Antes de partir
Es una ruta para personas con experiencia en caminatas largas. Conviene salir temprano, llevar agua suficiente y avisar a alguien el recorrido que vas a hacer. En temporada de calor la sombra escasea en algunos tramos, así que el bloqueador y el sombrero no son opcionales.
El camino
El sendero alterna bosque, tramos de roca y miradores naturales hacia el cajón del río. Cada subida regala una vista distinta y es fácil detenerse más de lo previsto. Vale la pena hacerlo: el ritmo lento también es parte de la experiencia.
Al llegar, lo primero que se escucha es el silencio. Después, el viento sobre el agua.
Cuida el lugar
- Lleva de vuelta toda tu basura, incluso la orgánica.
- No hagas fuego fuera de los lugares habilitados.
- Respeta las señaléticas y las indicaciones de guardaparques.
- No te bañes si no conoces la profundidad ni la temperatura del agua.



