
Mataquito Río Abajo: navegar en balsas para volver a mirar el río
Del 9 al 11 de octubre, Hualañé recibió la undécima versión de este encuentro que reúne navegación, educación ambiental y cultura.
Antes de entrar al agua, cada balsa comienza con una tarea compartida: reunir materiales, imaginar una estructura y construir una embarcación capaz de navegar. Objetos cotidianos en desuso encuentran una nueva función y se convierten en el medio para acercarse al río. Esa mezcla de creatividad, reutilización y trabajo colectivo es parte de la identidad de Mataquito Río Abajo, que este año celebró su undécima versión en Hualañé.
Realizado entre el 9 y el 11 de octubre pasado, el encuentro vinculó actividades educativas, expresiones culturales y un descenso por el Mataquito. Su propósito nace de una preocupación concreta: la contaminación de un río que sostiene cultivos, alberga biodiversidad y forma parte de la vida de las comunidades de su cuenca.

Una idea nacida junto al río
La iniciativa comenzó en 2016, cuando un grupo de amigos decidió organizarse para ayudar a proteger su territorio. La basura acumulada en las riberas y la formación de microbasurales impulsaron una búsqueda por involucrar a más personas en su cuidado.
“La idea comenzó por juntarnos un grupo de amigos para cuidar nuestro territorio”, nos contó Marcelo Abarca hace un tiempo, uno de los gestores de la actividad.
Navegar fue la manera que encontraron de acercar a la comunidad al Mataquito. Recorrer sus aguas permite observar el paisaje desde otra perspectiva y reconocer la presencia de plantas, aves y otras especies que habitan la cuenca. También invita a preguntarse por las prácticas que afectan ese entorno y por la responsabilidad de quienes lo comparten.
Las balsas construidas a mano con elementos cotidianos en desuso o reutilizables expresan ese propósito. Su elaboración promueve la reutilización y el reciclaje, al tiempo que reúne a sus integrantes en torno a un desafío común.
De las escuelas al cauce
La edición 2026 se desarrolló durante tres jornadas. El viernes 9 de octubre, la educación ambiental llevó la conversación sobre el río a escuelas de Hualañé, incorporando a las comunidades educativas al encuentro.
El sábado 10, las actividades se trasladaron a la Plaza de Armas, con conversatorios ambientales, feria, danza, intervenciones culturales y una exhibición de balsas. Las embarcaciones pudieron conocerse en tierra, antes de convertirse en parte de la travesía del día siguiente.
La participación de emprendedores locales, clubes de adultos mayores, batucadas y agrupaciones de danza, teatro y literatura dio espacio a distintas formas de vincularse con el territorio. El cuidado del Mataquito reunió así a personas y organizaciones desde sus propios oficios, intereses y experiencias.
El domingo 11 de octubre se realizó el descenso de aproximadamente 14 kilómetros desde Tonlemo hasta el Puente Paula. Esta edición registró cerca de 160 personas inscritas, con 15 balsas, además de kayaks, tablas de stand up paddle (SUP) y botes que formaron parte de la navegación.
La llegada reunió a navegantes y familias en torno a una programación con artesanía, gastronomía, presentaciones artísticas y música en vivo.

Las balsas y sus reconocimientos
La jornada también distinguió a embarcaciones que destacaron por su propuesta y por el espíritu de sus participantes. Delorean recibió el premio a la embarcación que menos huella deja, mientras que F-11 Red Bull y El Papelón fueron reconocidas por su originalidad.
El reconocimiento al espíritu balsero fue para Pingüinos, con “Lo que el hielo se llevó”, embarcación que también obtuvo la distinción por igualdad de género. Por su parte, “La misma del año pasado” recibió el reconocimiento a la persistencia.
Estas distinciones dieron espacio a la imaginación y al trabajo de quienes construyeron sus balsas, sumando una dimensión lúdica a una actividad cuyo propósito compartido es acercarse al río y valorar su entorno.
Cuidarse durante la travesía
La navegación exige coordinación entre quienes comparten una balsa y atención a las demás embarcaciones. Para acompañar el recorrido, el evento contó con kayaks, una lancha, bananos acuáticos y motos de agua, operados por personal con experiencia en travesías y capacitado para responder ante emergencias.
Ese apoyo se relaciona con una idea que la organización destaca como parte del encuentro: avanzar atentos a los demás y entender el descenso como una experiencia colectiva. “Todos salimos de un lugar y todos tenemos que llegar”, señala Abarca.

Un encuentro sostenido por su comunidad
Detrás de cada edición existe una red de colaboración. Vecinos, emprendedores, empresarios turísticos y agrupaciones aportan trabajo, apoyo y premios. Según sus impulsores, esa participación es la base que permite sostener la actividad año tras año.
“Somos un pequeño grupo de amigos, estamos muy contentos porque fue algo como un sueño, una cofradía, y ha ido creciendo”, expresa Abarca.
La agrupación forma parte de la Red por los Ríos Libres de Chile, vínculo que ha facilitado el intercambio y la colaboración con otras iniciativas. Aunque el encuentro se desarrolla en Hualañé, sus gestores ponen el foco en todas las comunas que componen la cuenca del Mataquito y agradecen el apoyo que llega desde ese territorio.
La convocatoria también ha cambiado con el tiempo. De acuerdo con los antecedentes entregados por la organización, comenzaron con unas 15 personas y al segundo año participaron cerca de 30. Las aproximadamente 160 inscripciones de esta undécima versión dan cuenta del crecimiento de una iniciativa que nació entre amigos y ha ido sumando participantes y colaboradores.
Acercarse para conocer y proteger
Mataquito Río Abajo propone reconocer al río como un aliado y comprender los vínculos que lo unen con la vida cotidiana. Sus aguas, sus riberas y la biodiversidad que alberga forman parte de un territorio compartido, cuyo cuidado requiere acciones que continúen después de la travesía.
La undécima edición volvió a reunir a una comunidad alrededor de esa tarea. Las imágenes de esta fotogalería recogen parte del encuentro: las embarcaciones, la navegación y las personas que, desde distintos lugares, se sumaron a una historia de colaboración por el Mataquito.
Encuentra una completa Fotogalería de la actividad aquí.



